Crisis Económicas: Crisis u Oportunidad

Estamos atravesando unos tiempos difíciles para mucha gente y atípico para otra tanta. Muchas de esas cosas que dábamos por hecho se han visto desplomadas de golpe y porrazo este año 2020, muchos negocios se han visto mermados y rozando el cierre, autónomos que hasta hace poco veían el modelo de negocio muy rentable y no se planteaban un cambio de paradigma laboral se han hecho amigos de los peligrosos números rojos. Pero… ¿y ahora?

Veo gente en mi entorno, supongo que al igual que en el tuyo, que ha cambiado su puesto de trabajo. Antes se tenía que mover cerca de 30 minutos de coche o metro e ir a una oficina donde la vida se le iba escapando entre las manos, donde solo veían a sus pequeñas criaturas al salir de trabajar. De repente, todo se paró. ¿Qué pasará con mi trabajo? ¿Con mi futuro? ¿Qué haremos si todo cierra? El panorama, para ser sincero, no pintaba nada bien.

Como caído del cielo empezamos a entablar relación con un término poco aplicado en este país hasta ese momento, el teletrabajo. Muchas empresas, en función de su estilo, se vieron obligadas a tener que proporcionar equipos y sistemas a sus equipos de ventas, de contabilidad, a todo el personal, en resumidas cuentas. En ese momento se produjo una inversión, para las que era un respiro ahora se convertía en una cárcel, y para quienes era una cárcel, pues… en muchos casos lo seguía siendo, pero pudiendo estar en pijama y con la taza de café (siempre que no requiriese encender la webcam).

Para otro sector de población, este parón repentino en sus vidas supuso un momento para reflexionar y pensar, para fijar una nueva dirección. Aprovechando que se han quedado en paro, han cursado alguna formación (online) o se han informado de una palabra que ahora parece muy temida: EMPRENDMIENTO. Pero… estamos en medio de una crisis, ¿estamos locos? De emprender «nanai», ni hablar del peluquín.

Se comenta que para los japoneses, cultura que en determinados aspectos nos lleva años luz de ventaja, la palabra Crisis es una mezcla de Peligro y Oportunidad. Está claro, quien no se arriesga no gana, todo emprendimiento tiene su punto de peligro, pero tiene un contrapunto de libertad.

Ahora es cuando más se necesita forjar ese tejido emprendedor, cada pequeña idea cuenta para apoyar y sostener otra, un entramado de pequeños autónomos que se juntan entre sí, convirtiéndose en un océano de gente que se sale del adoctrinado asalariado. Gente que sueña con ser libre y pelea por conseguir su sueño, sin ataduras, trabajando de aquello que le gusta y desea.

Crisis en Japones es Peligro y Oportunidad
危 = Peligro y 機 = Oportunidad. Foto: kirainet.com

«Es carísimo montar una empresa» es un pensamiento general. Si deseas montar un negocio basado en local, pues ya estás en torno a 1500€ de gasto antes de abrir la persiana. Pero… ¿y si lo montas online? Te ahorras el alquiler del local con sus pertinentes facturas extra de internet, luz, agua… etc. Una empresa basada en un entorno digital reduce los gastos a unas cantidades ridículas, hasta el punto de necesitar un ordenador y una conexión a internet para poder comenzar a facturar, con el tiempo ya irás ampliando necesidades, pero que nunca llegarán a compararse con las de una tienda física.

Hay un amplio sector de población que asume que no se puede vivir de aquello que deseas, tratan de creerse mentalmente que una vida feliz es tener un sueldo fijo, con un puesto fijo y una rutina aburrida diaria, en otras palabras, valoran como prioridad la estabilidad. Olvidan un detalle, que ahora el mundo es cambiante, a gran velocidad, sin avisar. Un año puede tener unas necesidades y al año siguiente tener otras completamente opuestas. Mi madre, sin ir más lejos, es de las de la vieja escuela, de las que han estado trabajando en la misma empresa toda la vida hasta que se jubiló, entonces es un claro ejemplo de gente que ve con ojos temerosos el autoempleo. Eso de estar toda tu vida laboral en la misma empresa es algo que roza la prehistoria, solo en determinados sectores se sigue haciendo, entre ellos el anhelado funcionariado.

Si tomas la oportunidad de irte por tu cuenta, podrás cambiar de dirección siempre que lo necesites o desees, podrás tener un sentimiento de autorrealización mucho mayor, dado que eres tu propia jefa, todo lo que trabajas es por y para ti (y tus clientas, claro). Ajustando los horarios de tu negocio para permitirte una mejor conciliación familiar y personal, en otras palabras: si eres tu propia jefa, tú decides tu estilo de vida (con un negocio que vaya acorde).

Ahora es el mejor momento para volver a empezar y hacer un reset, para poder desvincularte de ese gran sistema que tienen montado (y que ya solo funciona para los de arriba) y montarte tu propio sistema paralelo, donde, jugando con sus reglas, las adaptas para tu propio beneficio, para tu propia libertad.

Yo quiero ser FUNCIONARIO

Tengo en mi entorno gente que comenta «yo quiero ser funcionario, tener mi contrato fijo, mi puesto fijo y mi trabajo asegurado», a priori puede sonar genial, pero como todo en esta vida tiene su cara B, su lado negativo, ese que verás llegar pasada la década de trabajo monótono. Es cierto que estudiando un poco, o con enchufe, se puede entrar en la tan ansiada administración pública, esa de la que todos despotrican por su ineficacia, pero que algunos anhelan por su corta aspiración espiritual. ¿Acaso te crees que te van a poner en el mismo puesto cuando tienes 30 años que cuándo tienes 50? Muchos funcionarios que he conocido a lo largo de mi vida tienen la satisfacción de tener su buen sueldo y su trabajo asegurado, también de que – en muchos casos – sea un trabajo relativamente fácil (donde el cerebro está más bien de adorno) dado que es algo cíclico y repetitivo, 8 horas diarias (contando con que tengan una jornada normal) haciendo los mismos movimientos una y otra vez. Muchos funcionarios de una determinada edad hablan de «ostracismo» o destierros a secciones cada vez menos interesantes o motivantes, donde ven menguar su felicidad minuto a minuto, donde ven a familiares y amigos tener unas vidas aparentemente más emocionantes. Entonces empiezan a llegar esos problemas por tener una escala de valores desajustada, como comentaba anteriormente, el mundo es cambiante y tu vida también, tu cuerpo y tu mente ahora requieren de unas necesidades, pero en el futuro pueden requerir de otras distintas, o incluso contrarias a las actuales.

¿Conoces la pirámide de Maslow?

Pirámide de Maslow – Imagen: Wikipedia

Abraham Maslow, lanzó una teoría allá por 1943 donde mencionaba que todas nuestras acciones están dirigidas a satisfacer determinadas necesidades. El psicólogo comenta que existen diferentes niveles de prioridades, ordenados por cada una de ellas. La base de la pirámide está formada por las más básicas, a medida que vas subiendo te vas desarrollando, hasta llegar a la cúspide. De abajo a arriba, son las siguientes:

  • Fisiológicas: Son aquellas que constan la supervivencia. Una fuente de alimentos, de ingresos estables o un hogar.
  • Seguridad: Necesarias para vivir pero a un nivel superior. Van orientadas a lo personal: un trabajo seguro, un seguro médico…
  • Afiliación: Ligadas a lo emocional y lo social, las que tienen que ver con las relaciones interpersonales. La gente de este grupo busca estar integrada en la sociedad, así como sentirse parte de un grupo y mantener buenas relaciones personales.
  • Reconocimiento: Buscan el reconocimiento propio y ajeno. Contar con el reconocimiento de su entorno es necesario para poder seguir creciendo.
  • Autorrealización: Cúspide de la pirámide. Directamente ligado al crecimiento personal. Mediante el desarrollo de una actividad, la persona encontrará sentido a su vida, siempre manteniendo las anteriores cubiertas.

Todos buscamos una base que cubra las necesidades fisiológicas y que aporte seguridad, así como también buscamos un entorno donde sentirnos cómodos para integrarnos. Hay gente que aspira a una parte de la pirámide u otra en función del momento de su vida. Con el tiempo, todos queremos llegar a la autorrealización, a sentirnos completos y realizados, a tener un trabajo que nos llene y que convierta los lunes en menos lunes. Pero anteponiendo la seguridad a todo lo demás, desvirtúas el camino, no podrás llegar más alto ni crecer dado que caerás en la precariedad emocional a medio plazo, reconociendo que has cometido un error y dándote cuenta de que lo que de verdad quieres es llegar a la cúspide, a lo más alto, para poder mirarte al espejo con el más grande de los orgullos.

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Mikel de Luis

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Soy Mikel de Luis, técnico informático y de redes. Diseñador experimentado en WordPress. ¿Buscas un soporte técnico online? Soy a quien buscas.

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