Vivimos en una época curiosa y fantástica a partes iguales.
Habrás oido en más de una ocasión los términos «Industria 4.0, 5.0…» y se les llena la boca hablando de automatización, IA, robótica, sensores inteligentes…
En otras palabras, máquinas que parecen sacadas de películas de ciencia ficción.
Todo suena way, sexy, moderno, futurista.
Pero… ¿es oro todo lo que reluce?
En el momento que pones una lupa sobre nuestra «super industria» te das cuenta de detalles que, a lo mejor, se te han pasado por alto.
Detalles como equipos de ciberseguridad poco seguros, ineficaces o, directamente, ausentes.
Ordenadores con Windows XP (o Win 95).
Contraseñas de esas bonitas e inhackeables: «1234», «Dios», «God», «4321»…
¿Plan de soporte informático? El básico, porque «no necesitamos gran cosa».
«¿Ransomware? ¿Eso es algún tipo de videojuego?»
En otras palabras, tenemos un gran Ferrari y lo dejamos descapotado, con las llaves puestas y en medio de una gran ciudad.
La paradoja de la industria 4.0: digital por fuera, vulnerable por dentro
Quiero que te pares a pensar en un detalle: ¿Cómo es posible que una línea de producción tenga sensores que detectan una partícula de polvo en el aire pero NO detecte un malware espiando el sistema?
Las fábricas se modernizan en lo visual, pero por dentro siguen con la mentalidad de los 90.
Muchas no han hecho una copia de seguridad en años.
Otras cuentan con antivirus gratuitos, o caducados…
¿Wi-Fi? Muchas veces abierto y visible porque sino la máquina no la encontraría.
En otras palabras, todo muy bonito de cara a la galería, pero nos encontramos ante una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento.
¿Y si mañana te secuestran la fábrica?
Y no, no estoy hablando en términos metafóricos.
El ransomware ha paralizado hospitales, redes de transporte y fábricas enteras.
Todo puede pasar en cuestión de minutos. Ver cómo se evaporan tus datos. Ver cómo la producción se ve paralizada y a merced de la bondad de un ciberdelincuente.
Contar con un soporte informático, no es un «extra», no es un «capricho», sino que es un salvavidas, una necesidad.
Por suerte, cada vez hay más empresas que empiezan a invertir en informática y, en concreto, en ciberseguridad, pero son las menos.
El eslabón más débil no es la máquina, sino el humano.
Otro punto importante es la madurez TIC de los empleados.
Si el personal no sabe identificar un correo falso o nadie sabe qué hacer si se cae la red (o el servidor), entonces es cuando se tiene un problema MUY serio.
Por ello es importante que haya un profesional detrás pendiente de estos detalles.
¿La solución? Fácil: un Mecánico Digital.
No necesitas un equipo con 200 técnicos, ni un departamento propio en la empresa.
Necesitas a alguien que hable tu idioma, que entienda tus necesidades y que ponga orden al caos digital de tu empresa.
Yo, Mikel de Luis, soy ese alguien. Ese soporte informático que necesitas.
NO ESPERES MÁS
Así es, cada día que lo postpones, cada día que lo dejas, estás jugando a una ruleta rusa digital con tu empresa.
Y, por más que pienses «eso no me va a pasar a mí, no somos interesantes», no es una protección real, sino meter la cabeza dentro del agujero para no ver el problema.
¿Quieres conocer el estado real de tu empresa?
Llámame y lo revisamos.